Pigmento que no se rompe: cambia el plan, no la energía
Tercera sesión, ningún cambio. Subir la energía es el movimiento más natural aquí y casi siempre el peor.

Escribe Olena Yantsova
Cofundadora de Gangsta Lasers · dirige todo el programa
En resumen
- En un estudio de 100 pacientes, la eliminación completa requirió de media 10 tratamientos (de 3 a 20): tres sesiones sin cambios suelen ser una fase temprana.
- La escala Kirby-Desai puntúa seis rasgos, y ninguno de ellos se cambia con el mando de la energía.
- Cuando la eliminación no muestra avance, revisamos por orden: expectativas, intervalo, longitud de onda, técnica, equipo y estado de salud de la clienta.
- Cambiar el plan es una nueva conversación con la clienta, anotada en la ficha junto con su decisión.
Tercera sesión, sin cambios
Tercera sesión, y el pigmento se ve casi igual que en la foto de hace seis meses. La clienta pregunta si algo va mal, y la respuesta más sencilla está a mano: subir la energía. Parece lógico: si no funciona, démosle más. En la práctica, suele ser el momento en que aumenta el riesgo de ampollas, alteraciones de la pigmentación y cambios en la textura de la piel, mientras el pigmento sigue sin moverse.
Cuántas sesiones son «normales»
Antes de dar por hecho que algo va mal, comprueba qué se podía esperar en realidad. En 2009, Kirby, Desai y colaboradores analizaron la documentación de 100 pacientes a quienes se les había eliminado el tatuaje por completo. Necesitaron una media de 10 tratamientos, entre 3 y 20, con intervalos de seis a ocho semanas. Así que tres sesiones sin un cambio claro pueden ser simplemente una fase temprana de una serie larga, sobre todo si nadie calculó antes cuánto podía durar.
Cuántos tratamientos requirió eliminar el tatuaje por completo
- pacientes en el estudio
- 100
- tratamientos de media
- 10
- tratamientos en la serie más larga
- 20
Seis rasgos que suman sesiones
Del mismo trabajo procede la escala Kirby-Desai. Puntúa seis rasgos: fototipo (1–6 puntos), localización (1–5), colores (1–4), cantidad de tinta (1–4), cicatrices y alteraciones del tejido (0–5) y superposición de capas, por ejemplo tras un cover (0 o 2). La suma de puntos se correlacionó claramente con el número de tratamientos (r = 0,757), y los autores describen una puntuación superior a 15 como un tatuaje difícil de eliminar. La escala se creó para tatuajes y láseres Q-switch, así que, en maquillaje permanente, úsala como lista de control, no como calculadora.
Escala Kirby-Desai: puntuación máxima en cada categoría
| Fototipo | 6 pts |
|---|---|
| Localización | 5 pts |
| Cicatrices y alteraciones del tejido | 5 pts |
| Colores | 4 pts |
| Cantidad de tinta | 4 pts |
| Capas (p. ej., cover) | 2 pts |
Más lejos del tronco, más lento
La localización muestra bien lo que la energía no cambia. La cabeza y el cuello reciben 1 punto en la escala; la parte superior del tronco, 2; la inferior, 3; el brazo y el muslo, 4, y las zonas más distales de las extremidades —antebrazos, manos, piernas y pies—, 5. El pigmento fragmentado lo elimina el organismo, y el ritmo de ese proceso depende de la zona del cuerpo. El mismo diseño en el tobillo puede necesitar bastantes más sesiones que en el omóplato, con ajustes idénticos.
Más energía en una longitud de onda equivocada significa más calor en la piel, no más pigmento fragmentado.
Primero, el calendario
Cuando el pigmento no avanza, empieza por el calendario. En un trabajo sobre la tinta que, inesperadamente, permanece en la piel (Kirby y colaboradores, 2013), los autores recuerdan que muchos dermatólogos recomiendan al menos ocho semanas entre tratamientos, y que las sesiones demasiado seguidas pueden interferir en la labor de los macrófagos y aumentar el riesgo de cicatrices. Si la serie se hacía cada cuatro semanas, la energía no es el primer sospechoso.
Un color que el haz no ve
Lo segundo es ajustar la longitud de onda al color. Los mismos autores describen tintas que sencillamente no responden a la longitud de onda utilizada y recomiendan recurrir a otra. En maquillaje permanente vuelve aquí la lección de la prueba de parche: una mezcla que al principio parecía un único marrón puede, tras varias sesiones, dejar al descubierto un componente que el haz actual no absorbe. Más energía en una longitud de onda equivocada significa más calor en la piel, no más pigmento fragmentado.
Blanqueamiento tras la primera pasada
Lo tercero es la técnica durante la sesión. El blanqueamiento tras la primera pasada oculta la tinta a las siguientes. En el estudio de Kossida y colaboradores (2012), una mitad de cada uno de los 18 tatuajes recibió una sola pasada y la otra, cuatro pasadas con 20 minutos de intervalo, y esta segunda se aclaró significativamente más. La muestra era pequeña y el mecanismo sigue en debate, pero la conclusión para el plan es práctica: a veces lo que cambia es la forma de llevar la sesión, no el número de la pantalla.
El equipo y la clienta
Antes de cambiar el plan, descarta también lo sencillo. Por parte del equipo: la calibración, el mantenimiento, la limpieza del sistema óptico y el estado del cristal. Por parte de la clienta: una hiperpigmentación transitoria, fácil de confundir con tinta, y un estado de salud que afecte a la cicatrización, por ejemplo un tratamiento que baje las defensas. Con colores como el blanco, el melocotón, el rosa o el amarillo, la clienta debe saber desde el principio que el pigmento puede oscurecerse y que parte del color puede quedarse.
¿Tres sesiones sin cambios? Revisa por orden
- Expectativas¿Cuántas sesiones preveía la valoración inicial? Tres de diez no es un fracaso.
- IntervaloAl menos ocho semanas entre tratamientos. Las sesiones demasiado seguidas no aceleran la serie.
- Longitud de onda¿El haz se ajusta al color que queda? La mezcla puede haber dejado al descubierto un nuevo componente.
- TécnicaEl blanqueamiento tras la primera pasada oculta la tinta a las siguientes.
- EquipoCalibración, mantenimiento, limpieza del sistema óptico y estado del cristal.
- ClientaHiperpigmentación transitoria, cicatrización, medicación… y lo que la clienta espera de verdad.
Nuevo plan, nueva conversación
Cambiar el plan también es cambiar lo acordado con la clienta. Enséñale las fotos de cada sesión tomadas con la misma luz y dile qué has comprobado y qué propones cambiar: el intervalo entre tratamientos, la longitud de onda, la técnica, el método o el propio objetivo de la serie. En algún momento puede ser necesario pasar del láser a un remover o combinar ambos métodos en el plan de tratamiento. Ese cambio también lo hablamos con la clienta, le explicamos los motivos y lo anotamos en la ficha junto con su decisión. Seamos sinceras: queremos eliminar el pigmento no deseado de la forma más eficaz y segura posible, pero a veces el objetivo honesto es aclararlo para un nuevo maquillaje, no eliminarlo por completo. Es una conversación más difícil que girar un mando, pero solo después de ella la serie vuelve a tener sentido.
Fuentes
- Kirby W, Desai A, Desai T, Kartono F, Geeta P. The Kirby-Desai Scale: A Proposed Scale to Assess Tattoo-removal Treatments. J Clin Aesthet Dermatol. 2009;2(3):32–37.
- Kirby W, Chen CL, Desai A, Desai T. Causes and Recommendations for Unanticipated Ink Retention Following Tattoo Removal Treatment. J Clin Aesthet Dermatol. 2013;6(7):27–31.
- Kossida T, et al. Optimal tattoo removal in a single laser session based on the method of repeated exposures. J Am Acad Dermatol. 2012;66(2):271–277.
Temas
- pigmento resistente
- plan de la serie
- escala Kirby-Desai
- intervalo entre sesiones
- maquillaje permanente

